
POR LUCIA ROJAS
Hay mujeres que cumplen cuarenta años y, a simple vista, nada cambia.
El cuerpo sigue. La mente también.
Lo que se desplaza es la mirada.
La mirada ajena se mueve de lugar, como si alguien hubiera girado el envase y, en letras pequeñas, leyera:
"Consumir preferentemente antes de"
(NO SE DICE, PERO SE LEE)
Nadie lo enuncia.
Pero se advierte.
TINTA INVISIBLE QUE MANCHA
Cuando una mujer alcanza cierta edad, no cambia solo el cuerpo:
cambia su valor social.
El capitalismo convierte ese cuerpo en activo: visibilidad / atractivo / circulación.
El patriarcado lo fija: juventud / belleza / deseo.
Mientras son jóvenes:
CIRCULAN.
BRILLAN.
VALEN.
Los hombres, en cambio, escriben otra gramática.
El tiempo no los borra.
El tiempo los
SUBRAYA.
El tiempo no resta: legitima.
La experiencia se convierte en autoridad.
La edad en estabilidad.
Lo que en ellas se DESCARTA, en ellos se ACUMULA.
Muchas mujeres lo perciben antes de que el sistema lo nombre.
No porque fallen.
Sino porque el entorno ajusta su presión.
Dejan de ser escuchadas con la misma intensidad.
La experiencia se vuelve opaca aunque crezca.
En un casting:
De protagonistas → a madres → criadas de fondo.
No cambia su capacidad.
CAMBIA EL LUGAR EN LA DISTRIBUCIÓN DEL VALOR.
Pero también hay mujeres que resisten la depreciación.
Que desajustan la regla.
Que sostienen trayectorias fuera del descenso esperado.
EL EDADISMO NO ES NATURAL.
Es un dispositivo/mecanismo.
Regula qué cuerpos permanecen visibles
y cuáles se vuelven prescindibles.
Esta lógica atraviesa trayectorias distintas.
No existe una sola forma de envejecer siendo mujer.
La clase social imprime GROSOR A LA TINTA.
No es lo mismo cumplir cuarenta en Berlín que en Lima.
No es lo mismo envejecer con ahorros, salud, capital cultural…
que hacerlo tras años de informalidad, precariedad, cuidado no remunerado.
En un caso: el tiempo se administra.
En el otro: el tiempo se acumula como desgaste.
En Europa: el envejecimiento se amortigua.
cosmética / medicina / gimnasio / intervención / aplazamiento.
En América Latina: el cuerpo llega más expuesto.
no por naturaleza → por condiciones materiales.
El patriarcado moderno no solo organiza el género.
Organiza también la geografía del desgaste.
la fecha de vencimiento
NO CAE IGUAL SOBRE TODOS LOS CUERPOS.
El cine es directo: excluye antes de mostrar.
Ya operó el filtro.
Los cuerpos que permanecen son los que no generan fricción.
Los que sostienen la imagen.
Mercado sí.
Pero también mirada:
valor femenino = apariencia + edad + deseo
LO VISIBLE ESTÁ REGULADO.
El teatro, en ciertos espacios, abre otra lógica.
En compañías independientes, donde quien hace también decide:
el cuerpo no termina en su forma.
Importa el recorrido:
tiempo / práctica / experiencia
UN CUERPO CON HISTORIA COBRA PESO EN ESCENA.
Pero no es la norma.
En grandes teatros:
programación / mercado / público amplio.
Los cuerpos deben ser legibles.
NO DESAJUSTAR.
Incluso la vejez se edita.
Se muestra lo que no incomoda.
Se borra lo que desborda el marco.
Donde hay poder: domina lo normativo.
lo reconocible.
lo que circula sin resistencia.
En lo independiente: a veces se desplaza el eje.
hacia la experiencia.
hacia el tiempo acumulado.
hacia el cuerpo vivido.
Una persona con trayectoria puede:
DIRIGIR
ESCRIBIR
DECIDIR
y reordenar la escena.
Aquí, la autoridad no se recibe:
SE CONSTRUYE.
EL EDADISMO REVELA UNA SOCIEDAD QUE YA PENALIZA A LAS MUJERES
Y LAS DESVALORIZA AÚN MÁS AL ENVEJECER.
Ninguna desigualdad actúa aislada.
Se cruza con → raza/ clase / sexo.
Si solo miramos una desigualdad → dejamos de ver las demás.
Como el patriarcado ordena jerarquías de género,
y el clasismo ordena jerarquías económicas,
el Edadismo ordena jerarquías de edad + productividad.
Separarlas ayuda a comprenderlas.
Separarlas demasiado →
nos hace olvidar
que muchas personas viven
varias discriminaciones al mismo tiempo.
Y cuando olvidamos eso → las luchas pueden acabar compitiendo entre sí,
en lugar de reforzarse mutuamente.
Nombrar el EDADISMO ayuda a hacerlo visible.
Pero aislarlo del resto → nos hace perder de vista la trama común de las violencias.
